El trastorno por atracones es un trastorno de la conducta alimentaria, lo padecen entre el 15 y el 50% de las personas que buscan dietas y planes para adelgazar. Se ha descrito una prevalencia del 2-4% en la población general, es decir, lo padecen entre 20.000 y 40.000 personas en el estado Portuguesa. La edad de inicio de este trastorno va desde los 15 a los 35 años de edad y a menudo aparece inmediatamente después de una pérdida de peso significativa lograda tras una dieta. El curso de este trastorno de la alimentación parece ser de carácter crónico.
Este trastorno se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de comida (atracones) que se asocian a conductas y emociones relacionadas con falta de control sobre la alimentación y malestar emocional. Algunos individuos manifiestan que sus atracones están desencadenados por estados de ánimo desagradables como depresión y ansiedad, otros se ven incapaces de identificar los desencadenantes concretos, pero sí pueden manifestar una sensación de angustia, que el atracón consigue aliviar. Algunos individuos otorgan una cualidad disociativa al atracón, es decir una sensación de embotamiento o de no estar completamente conscientes de lo que están haciendo.
Muchas personas se pasan todo el día comiendo sin horarios ni desencadenantes definidos. Los individuos con este patrón alimentario presentan grados variables de obesidad. La mayoría de los sujetos se han sometido a dietas en numerosas ocasiones y se confiesan desesperados por las dificultades que entraña el control sobre la ingesta de comida. Algunos continúan intentándolo, mientras que otros han abandonado cualquier intención de realizar una dieta debido a sus continuos fracasos.
Los individuos con este trastorno muestran, como media, en comparación con los que no lo presentan, un mayor grado de obesidad y una mayor fluctuación del peso a lo largo de su vida y la mayoría de ellos tienen sobrepeso, aunque existen casos de personas con trastorno por atracones que nunca han tenido sobrepeso. Estos individuos pueden declarar que el trastorno interfiere en sus relaciones interpersonales, su trabajo o su capacidad para aceptarse y agradarse a sí mismos, suelen presentar sentimientos baja autoestima, autorrechazo, autocastigo, descontento con la propia imagen, depresión, ansiedad, preocupación por el cuerpo y mayor susceptibilidad ante los demás. El trastorno por atracones se diagnostica por lo siguiente:
A. Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón es la ingesta de una cantidad de comida definitivamente superior a la que la mayoría de gente podría consumir en un corto período de tiempo y sensación de pérdida del control sobre la ingesta durante el episodio, sensación de que no puede parar de comer o controlar qué o cuánto está comiendo.
B. Los episodios de atracón se asocian a tres o más de los siguientes síntomas: ingesta mucho más rápida de lo normal, comer hasta sentirse desagradablemente lleno, ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre, comer a solas para esconder su voracidad, sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpabilidad después del atracón.
C. Profundo malestar al recordar los atracones.
D. Los atracones tienen lugar, como media, al menos 2 días a la semana durante 6 meses.
E. El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas como por ejemplo: purgas, ayuno, ejercicio físico excesivo y no aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia nerviosa o una bulimia nerviosa.
Al igual que los demás trastornos de la alimentación, el trastorno por atracones amerita tratamiento psicoterapéutico para superar los síntomas, la ansiedad, corregir las ideas y sentimientos disfuncionales con respecto a la alimentación y generar hábitos sanos. Los trastornos de la alimentación no son cosa de juego, ponen en riesgo la vida de las personas y por ello no deberían dejarse sin tratamiento.
Este trastorno se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de comida (atracones) que se asocian a conductas y emociones relacionadas con falta de control sobre la alimentación y malestar emocional. Algunos individuos manifiestan que sus atracones están desencadenados por estados de ánimo desagradables como depresión y ansiedad, otros se ven incapaces de identificar los desencadenantes concretos, pero sí pueden manifestar una sensación de angustia, que el atracón consigue aliviar. Algunos individuos otorgan una cualidad disociativa al atracón, es decir una sensación de embotamiento o de no estar completamente conscientes de lo que están haciendo.
Muchas personas se pasan todo el día comiendo sin horarios ni desencadenantes definidos. Los individuos con este patrón alimentario presentan grados variables de obesidad. La mayoría de los sujetos se han sometido a dietas en numerosas ocasiones y se confiesan desesperados por las dificultades que entraña el control sobre la ingesta de comida. Algunos continúan intentándolo, mientras que otros han abandonado cualquier intención de realizar una dieta debido a sus continuos fracasos.
Los individuos con este trastorno muestran, como media, en comparación con los que no lo presentan, un mayor grado de obesidad y una mayor fluctuación del peso a lo largo de su vida y la mayoría de ellos tienen sobrepeso, aunque existen casos de personas con trastorno por atracones que nunca han tenido sobrepeso. Estos individuos pueden declarar que el trastorno interfiere en sus relaciones interpersonales, su trabajo o su capacidad para aceptarse y agradarse a sí mismos, suelen presentar sentimientos baja autoestima, autorrechazo, autocastigo, descontento con la propia imagen, depresión, ansiedad, preocupación por el cuerpo y mayor susceptibilidad ante los demás. El trastorno por atracones se diagnostica por lo siguiente:
A. Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón es la ingesta de una cantidad de comida definitivamente superior a la que la mayoría de gente podría consumir en un corto período de tiempo y sensación de pérdida del control sobre la ingesta durante el episodio, sensación de que no puede parar de comer o controlar qué o cuánto está comiendo.
B. Los episodios de atracón se asocian a tres o más de los siguientes síntomas: ingesta mucho más rápida de lo normal, comer hasta sentirse desagradablemente lleno, ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre, comer a solas para esconder su voracidad, sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpabilidad después del atracón.
C. Profundo malestar al recordar los atracones.
D. Los atracones tienen lugar, como media, al menos 2 días a la semana durante 6 meses.
E. El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas como por ejemplo: purgas, ayuno, ejercicio físico excesivo y no aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia nerviosa o una bulimia nerviosa.
Al igual que los demás trastornos de la alimentación, el trastorno por atracones amerita tratamiento psicoterapéutico para superar los síntomas, la ansiedad, corregir las ideas y sentimientos disfuncionales con respecto a la alimentación y generar hábitos sanos. Los trastornos de la alimentación no son cosa de juego, ponen en riesgo la vida de las personas y por ello no deberían dejarse sin tratamiento.
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