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jueves, 16 de agosto de 2012

LA FAMILIA Y LA ESCUELA ANTE LA ATENCIÓN DOMICILIARIA: PASOS A SEGUIR



LA FAMILIA Y LA ESCUELA ANTE LA ATENCIÓN DOMICILIARIA: PASOS A SEGUIR

La sociedad actual, desde las distintas administraciones nacionales y autonómicas, está potenciando una serie de proyectos encaminados a eliminar las posibles causas de discriminación que algunos niños pueden sufrir por padecer una enfermedad que le imposibilita a asistir a su centro escolar con total normalidad. Todos sabemos que cuando un niño cae enfermo y tiene que ser ingresado en un hospital, la primera causa de preocupación para los padres es conocer la patología que tiene su niño, el alcance de la enfermedad y si tardará mucho en recuperarse. Asimismo, una vez pasados los primeros días y conocido el dictamen médico, los padres comienzan a preocuparse por otras cuestiones muy distintas, entre ellas una directamente relacionada con la actividad escolar del niño.

¿Qué ha ocurrido para que se produzca este cambio tan radical? Sencillamente, que una vez conocido el alcance de la enfermedad y el tiempo que tiene que estar ingresado, primero, y convaleciente después en su domicilio, le surgen un montón de dudas acerca del proceso escolar de su hijo. Es en este momento en el que intervienen otros agentes muy diferentes al medio hospitalario, pero que mantienen con él unos estrechos lazos; nos referimos, en primer lugar, a las aulas hospitalarias, que hoy en día están abiertas en casi todos los hospitales de España y, en segundo lugar, a la atención domiciliaria, que trata de paliar los efectos que la ausencia del niño a su colegio pueden causarle a su escolaridad durante el tiempo que dure esta convalecencia. Y en este apartado es donde se deben de centrar una serie de cuestiones de vital importancia para que la familia y la escuela encuentren unos nexos de unión, de coordinación que les resuelva todos aquellos puntos que no queden claros y que van a ser el objeto de este artículo.
 Familia
La familia, como ya quedó claro cuando se trató el tema de las Aulas Hospitalarias, es el núcleo fundamental en el que se debe apoyar el niño, en esta ocasión, convaleciente. Sin embargo, debe estar la familia muy atenta a una serie de cuestiones que le interesan relacionadas con la atención escolar que todo niño debe recibir en su casa durante el período de convalecencia.

¿Qué hacer por la familia en estas ocasiones? En primer lugar, cuando el niño sea dado de alta en el hospital deberán contar con un certificado médico en el que se diga claramente el tiempo que éste va estar convaleciente en su domicilio. (En la mayoría de las Comunidades Autónomas que controlan esta actividad se ha puesto como límite los treinta días, como el período mínimo de convalecencia para que el niño reciba esta atención escolar domiciliaria).
Seguidamente, si el tiempo es superior a un mes, la familia se pondrá en contacto con el centro de referencia del niño, para solicitar la ayuda escolar pertinente; y una vez obtenido este apoyo, se comprometerán a poner a disposición del profesorado que le va a atender una infraestructura propicia, dentro del domicilio, habilitando un espacio adecuado para que se pueda dar una clase con una condiciones mínimas: mesa, silla, luz suficiente, silencio, no interrumpir, etc. Todo ello tiene muy presente que la situación socioeconómica de cada familia es muy diferente, por lo que habrá que estar muy atento a esta situación con el fin de no herir susceptibilidades. Las condiciones mínimas exigidas no deben entorpecer el correcto funcionamiento de las relaciones familiares.
 Centro educativo
El centro educativo tendrá como principal función inicial servir de enlace entre la familia, la administración y los equipos de atención domiciliaria. En primer lugar, informará a los padres sobre los pasos que se darán para solicitar este servicio; en segundo lugar, enviará a la administración las instancias de solicitud realizadas por los padres, así como la información pertinente relacionada con la edad del niño, el curso escolar en el que se encuentra, su situación escolar, etc.

Hechas estas precisiones debemos recordar que el niño seguirá escolarizado en su centro educativo, siendo éste, el encargado de hacerse cargo de la evaluación y promoción del niño, previo informe de los profesores que le atienden en su domicilio.
 La administración: equipos de atención domiciliaria
Es la encargada de poner los medios personales y materiales al alcance del centro y de la familia encaminados a resolver el problema planteado. La mayoría de las administraciones autonómicas cuentan ya con un servicio de atención domiciliaria, que es el encargado final de llevar a cabo el cumplimiento de esta atención demandada. Es por eso que, una vez conocida por la administración la necesidad que presenta una familia en este sentido, se lo comunica a los profesores de atención domiciliaria y éstos pondrán en marcha todo el engranaje dirigido a la perfecta atención escolar del niño convaleciente.

La documentación mínima que cada comunidad debe aportar, como paso previo para proceder a la atención domiciliaria son los siguientes:
 Solicitud, por parte de la familia, del servicio de apoyo educativo domiciliario
 Solicitud, por parte del centro de referencia, del servicio de apoyo educativo domiciliario.
 Informe médico, sobre el tiempo de convalecencia del niño.
 Comunicación a la familia de la concesión de la ayuda
 Comunicación de la concesión de la ayuda al centro de referencia del alumno convaleciente.
 Comunicación al profesor del niño de la concesión de la atención domiciliaria.
 Relación: atención domiciliaria – familia – centro de referencia
A partir de ese momento, se inicia un proceso cuyo éxito o fracaso va a depender, en gran manera, de la buena coordinación que se lleve a cabo entre las tres instancias apuntadas. Desde los equipos de atención domiciliaria la relación con la familia irá encaminada a resolver las siguientes cuestiones:

 Los padres serán informados del funcionamiento de la atención domiciliaria, de los objetivos que se persiguen y sus funciones; así como de los profesores que la llevarán a cabo. La primera toma de contacto se puede hacer bien por vía telefónica desde los equipos de atención domiciliaria bien a través del propio centro.
 En esta primera entrevista se pondrán las bases de cómo debe apoyar la familia a lo largo de todo el desarrollo de esta atención. Se le propondrá la necesidad de su cooperación dentro de las actividades a realizar, ya que no siempre va a poder contar con un profesor ni éste puede estar mucho tiempo en el domicilio. Ahora bien, sí le marcará las pautas de actuación para que lo puedan seguir sin ninguna dificultad, así como las actividades en las que le pueden ayudar.
 Es muy importante que la familia informe al profesorado sobre la evolución de la enfermedad, de la situación personal y familiar del niño, etc., pues ello redundará en un mejor conocimiento, por parte del profesor, del niño convaleciente, y le podrá ayudar mejor.
 Una vez asentada y concretada toda la actuación escolar, la comunicación con la familia se hará de forma diaria, ya que a lo largo de cada sesión de trabajo surgirán cuestiones que, sin duda, merecerán un comentario con la familia: progreso del niño, dificultades observadas, etc.
 Finalmente, al terminar con la atención domiciliaria, una vez que el niño ha vuelto a su colegio, se le informará a la familia sobre el trabajo realizado con su hijo, de forma global.
Asimismo, el centro de referencia del niño será informado puntualmente y con él se tendrán reuniones periódicas de coordinación. La relación con el centro irá encaminada a resolver los siguientes puntos:

 Presentación del programa y del equipo, que dará toda la información relacionada con la actividad a realizar por el equipo de atención domiciliaria, así como de los objetivos y funciones.
 Solicitar toda la información acerca del niño con el que se va a trabajar: nivel curricular, programación, etc. Este tipo de información es de vital importancia para estos equipos ya que será la base de las adaptaciones curriculares que éstos tendrán que hacer.
 Mantener reuniones semanales, con el fin de que todos los profesores conozcan cómo evoluciona el niño.
 Coordinar todas las actividades a realizar con el niño, así como los materiales a utilizar.
 Animar a la participación de profesores y alumnos en esta labor de atención domiciliaria.
 Entrevista final, en la que se determinará cómo ha ido evolucionando el niño, su reincorporación al centro de referencia y a su clase, si ha alcanzado los objetivos establecidos a lo largo de la atención domiciliaria recibida. La reincorporación se puede hacer poco a poco, según se vea la evolución psicológica del niño, si los alumnos de su clase han sido previamente avisados, si se han mantenido contactos previos, etc. Todas las aportaciones positivas en este sentido serán tenidas en cuenta.

Por último, la relación con el alumno, que tendrá que tener muy en cuenta algunos aspectos, que incidirán de una manera más positiva en el desarrollo de esta atención.

 Se tendrá muy presente la enfermedad de cada niño y la medicación recibida, ya que en algunas ocasiones los tratamientos recibidos por éstos son tan agresivos, que merman considerablemente el rendimiento escolar del niño. Por ejemplo, los niños oncológicos y la quimioterapia que reciben, que les deja en un estado anímico muy bajo y con una actitud muy baja para seguir una sesión de aprendizaje que dure mucho tiempo.
 Variar el programa a seguir cuando la enfermedad del niño lo requiera. No siempre se podrá mantener una clase previamente programada, ya que las circunstancias del niño pueden cambiar de un día para otro. Hay que recordar que las enfermedades que tienen son de gravedad. En esas ocasiones la ayuda psicológica tanto al niño como a la familia será fundamental por parte del profesorado que le atiende.
 Un hecho de gran trascendencia será el momento en el que el niño tiene que reincorporarse al centro. Ante esta situación se pueden dar varios casos:

a) Que el niño quiera reincorporarse antes de tiempo. Se da en situaciones en las que éste se encuentra físicamente muy recuperado y presiona a los padres para que lo lleven a su centro.
b) Que el niño no quiera reincorporarse, pues tiene malos recuerdos de su situación anterior, tanto personal como física: malas relaciones con sus compañeros, inseguridad por su estado de salud, etc.
c) Deseo por parte de los padres de que ésta reincorporación se produzca rápidamente, pues temen que pierdan en demasía el contacto con los compañeros de clase.
d) Padres que no quieren que la reincorporación se produzca ante el temor a una recaída.
e) Temor de los maestros del centro de referencia a la reincorporación de estos niños, por la responsabilidad que sienten por una posible recaída.

Como se puede apreciar son muchas situaciones distintas las que ofrece esta reincorporación y que se deben asumir desde donde competa. En primer lugar, y antes de nada se deberá contar con un informe médico que certifique que el niño puede asistir ya de forma regular al colegio. Por otra parte, esta vuelta se debe de hacer, si se estima oportuno, progresivamente, de manera que tanto el niño como sus compañeros no sientan ningún temor ante la reincorporación. Para ello se contará, si se estima necesario, por las condiciones físicas del niño, con personal adecuado. En cualquiera de los casos, tiene que primar siempre la idea de que el niño en cuanto el médico lo aconseje debe estar en contacto directo con sus compañeros de clase, ya que eso redundará en una adaptación más rápida y, sin duda, mejorará su rendimiento académico. Documentos a aportar por el servicio de atención domiciliaria
Para un buen seguimiento de todo el proceso, desde que se inicia la intervención escolar a domicilio y la vuelta al colegio del niño, cada equipo contará con una serie de documentos que les permitirá seguir con total normalidad. Entre ellos creemos que son de vital importancia los siguientes:
 Ficha inicial: en ella se recogerán todos los datos del niño, tanto personales, como escolares o clínicos.
 Ficha con el horario que se llevará a cabo con cada niño.
 Ficha de coordinación con los profesores y tutores del centro, en el que cada uno de los profesores entregará el plan de trabajo que se seguirá en el domicilio con cada alumno.
 Ficha de seguimiento, que cada profesor de atención domiciliaria entregará a los respectivos profesores del centro de referencia, para que sigan la evolución del niño.
 Ficha de mantenimiento, cada profesor irá incorporando en ella aquellas actividades que no se pusieran en el plan de trabajo inicial.
 Ficha final, en ella se recogerá el informe final, que se entregará a todos los implicados: centro, administración y equipo de atención domiciliaria.
 Cuestionario escolar
 Cuestionario familiar
 Cuestionario de evaluación final, por parte de la familia, sobre la atención recibida.
BIBLIOGRAFÍA
 ACTAS VII Jornadas Nacionales de Pedagogía Hospitalaria, Madrid, 1997.
 IX Jornadas Nacionales de Pedagogía Hospitalaria. "Respuestas Educativas para la atención del alumnado hospitalizado y convaleciente". 31 de marzo, 1 y 2 de abril de 2003 Guadalajara.
 ÁLVAREZ FERNÁNDEZ, Carmen et alii: “Asistencia pedagógica domiciliaria en Vizcaya (A.P.D.), en Actas de las VIII Jornadas Nacionales de Pedagogía Hospitalaria, Valladolid, 2001.
 BURILLO GARCÍA, Carmen et alii: “Atención escolar domiciliaria en la Comunidad de Aragón”, en Actas de las VIII Jornadas Nacionales de Pedagogía Hospitalaria, Valladolid, 2001.
 GUILLÉN CUMPLIDO, Manuel y MEJÍA ASENSIO, Ángel. Actuaciones educativas en aulas hospitalarias. Atención escolar a niños enfermos, Madrid, 2002, pp. 107-118.
 REYZÁBAL RODRÍGUEZ, Mª Victoria y GARCÍA GALÁN, María Antonia: “Servicio de apoyo domiciliario (SAED) en la Comunidad de Madrid, en Actas de las VIII Jornadas Nacionales de Pedagogía Hospitalaria, Valladolid, 2001.

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