Cuando se aprecian conductas inadecuadas en los estudiantes, siempre se afirma que son los educadores los que no enseñan los valores. En este orden de ideas, se debe tomar en cuenta que el principal ejemplo lo debe inculcar la familia que es la asentadora de las primeras bases del desarrollo integral de sus representados. Ello demuestra que no es tan fácil la tarea del docente, máxime al tomar en cuenta la evolución, el progreso, el avance de la tecnología, la distorsión existente en los hábitos, las normas de cortesía, los modismos que alteran exageradamente nuestro lenguaje, la influencia de las amistades, entre otros factores negativos. Así observamos diferentes situaciones tanto en la vida familiar, social, religiosa, que se convierten en factores intervinientes para que los mismos no se fortalezcan ni echen raíces en la educación de los hijos. Tomemos en cuenta por ejemplo: la tranquilidad con que conforman una unión sin medir si en verdad existe el amor que va a transformarla en positiva y permitirá un advenimiento de la prole con alegría, armonía y verdadero sentido de la responsabilidad que ello implica. En el ámbito laboral nos encontramos constantemente con la valoración y superación de una persona que no reúne méritos ni preparación académica, que muchas veces, ofrece un título a través de consecuentes exámenes copiados o comprados en las universidades que se prestan para ello, o que posee influencia política, partidista, padrinazgo, dando lugar a que las personas que son correctas, dignos estudiantes o profesionales, se desanimen y establezcan el principio de que “El mundo es de los vivos”, contribuyendo al debilitamiento de la autoestima. Aparte de eso, desempeñan una labor improductiva porque no atienden las normativas primarias que les competen. En otros casos: Una persona que trabaja ardua y honradamente y no consigue alcanzar todas sus metas, simplemente porque vive de un salario y dada la inflación no le alcanza mas que para pagar, mientras que otra que no trabaja, no se sacrifica, surge aceleradamente y goza de prestigio social, aunque sean dudosas sus fuentes de entrada o un político importante, alto representante en un cargo gubernamental, en quien el Presidente de la República, deposita toda su confianza y lo engaña descaradamente, porque al estar en condición de manipular tanto dinero gracias a las partidas presupuestarias que le asignan, se involucra directamente en la corrupción administrativa, dañando el proceso y la confianza del pueblo., o un profesor que valora en la misma escala al que no cumple y no asiste casi a la clase que al que satisface sus asignaciones y es responsable con el horario o que no acusa las irregularidades que pueden surgir en los aspectos administrativos, educativos, moral, otros; a lo que se anexan otras tracalerías que se verifican a través de los diferentes ministerios gubernamentales y que propicia la ocasión para realizar grandes negocios como en el caso de las Cooperativas que muchas veces dejan a la gente del pueblo esperando mientras las roscas se enriquecen descaradamente, o un ciudadano que dado su cargo de jerarquía humilla a las personas que acuden a su despacho, demostrando prepotencia por su preparación académica y el poder que sustenta frente a otras que también son profesionales pero las adorna la humildad, paciencia, y la convicción de la mediocridad de quien así actúa. Desde estas perspectivas, considero como una de las causales antivalores mas graves, el acecho que he observado en mi ya larga existencia de aquellas personas que al llegar a un nuevo cargo se convierten en una amenaza y un factor de presión psicológica frente al personal que le toca dirigir y que ya están allí fijos, como conformando un juego de ajedrez en el que hay que sacar varias piezas para colocar las que responden a sus intereses personales, partidistas, selectivo de sus propias y mas íntimas amistades, sin tener compasión ni meditar en las drásticas consecuencias de sus decisiones, optando por desconocer méritos y trayectorias de muchos a los cuales despiden aceleradamente cuando algunos de ellos podrían ser de gran ayuda en las orientaciones por el tiempo de desempeño que tienen y lo que es mas indignificante, violando la Constitución Nacional.
Por eso, amig@s lectores, cada día debemos preocuparnos mas por nuestro crecimiento personal y espiritual que nos convierte en seres mas humanos, conscientes, justos porque no podemos rechazar sino aceptar aunque existan diferencias individuales, raciales, económicas, políticas, morales, conductuales, hay que analizar lo positivo y negativo que nos puede proporcionar un individuo y saber hasta que punto debemos colocar una muralla que en ningún momento radique en el desprecio y la total indiferencia, porque todos somos requeridores de determinada atención. Valorar a los demás por su apariencia, también es negativo porque a veces, en la interioridad de esa persona existe una gran riqueza en conocimientos y espiritualidad. Todos estos aspectos canalizan incluso, hacia el trato que le brindamos a los animales, las mascotas, que muchas veces son abandonadas cuando ya se pasa la fiebre de la novelería y fastidian. Hay que aplicar la sociología del saber, del entendimiento, de la paz, para evitar conflictos, competencias, injusticias, elevarnos en zancos para pasar por encima de los demás, convirtámonos en ciudadanos efectivos y eficientes y no en opositores sociales.
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