Una enseñanza especial para niños especiales / El expreso / A diferencia de otros infantes, los niños con síndrome de down procesan más con el hemisferio derecho del cerebro que con el izquierdo. Por tanto, no se puede aplicar con ellos la misma metodología de enseñanza. Por ejemplo, puede no servir para estos menores enseñar primero por sílabas separadas y luego uniéndolas para formar palabras, como lo hace la escuela regular. Una de las metodologías más eficaces para ellos y que aplica la Fundación de Asistencia Psicopedagógica para Niños, Adolescentes y Adultos con Discapacidad Intelectual y/o en Circunstancias Especialmente Difíciles (Fasinarm), desde hace 15 años, opta en cambio por empezar con la enseñanza de palabras cortas pero completas: mamá, casa, pan... Los sustantivos van siempre precedidos por el artículo 'él' o 'la', y los verbos se utilizan en primera o tercera persona. Y, sobre todo, se trata de un método que pone énfasis en lo visual antes que en lo oral. Por ejemplo, utilizando fotos, dibujos y carteles mixtos con las palabras y las imágenes ('la casa'). El aprendizaje de la escritura es un proceso posterior. La metodología aludida es la creada por las españolas María Victoria Troncoso y María Mercedes del Cerro, conocida en su honor como 'Troncoso-Del Cerro'. Ellas son especialistas en pedagogía terapéutica y educación especial. En Guayaquil, y específicamente en Fasinarm, la gestora es la educadora Malena Bonilla de Castro, quien no solo ha dirigido la unidad educativa sino que también ha formado a docentes de educación especial. Según acota, junto a esta metodología un aspecto importante en Fasinarm es la distinción entre alumnos y niños. Esto implica que el maestro no solo debe preocuparse por las materias, tareas y lecciones del estudiante; sino también por los gustos, intereses, temores, forma de ser, etc., del menor. Asimismo, implica un mayor trabajo con los padres de familia, quienes usualmente no conocen sobre la educación de niños con síndrome de down o discapacidad intelectual. En algunos casos, ese desconocimiento y la ansiedad crean ambientes negativos para el pequeño y su aprendizaje, explica Bonilla de Castro. "Hay que sembrar fe en las familias, optimismo para pensar que sí van a poder caminar y avanzar por esta senda distinta", expresa. Basada en su experiencia de 40 años como educadora y en Fasinarm, ella afirma que al final los niños de estos centros llegan al mismo lugar que los de la escuela regular, "aunque a velocidades diferentes". Próxima a cumplir 50 años de creación en abril de 2016, la trayectoria de Fasinarm guarda cierta similitud con los niños y adolescentes a los que atiende: de una entidad inicialmente aislada y con una función poco valorada, pasó a ser una institución respetada por su labor e incluida en redes de educación e investigación pedagógica.
Con Información de El expreso
www.entornointeligente.com

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