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lunes, 29 de junio de 2015

¿ES RACISTA LA EDUCACIÓN ESPECIAL?

Por
PAUL L. MORGAN Y GEORGE FARKAS
redaccion@elcolombiano.com.co
Más de 6 millones de niños en los Estados Unidos reciben servicios de educación especial para sus discapacidades. De aquellos que tienen 6 años o más, casi el 20 por ciento son negros. Los críticos dicen que este elevado número (es 1.4 veces más probable que los negros sean registrados en educación especial que otras razas y etnias combinadas) demuestra que los niños negros son ingresados a la educación especial porque los colegios tienen prejuicios contra la raza.
Pero nuestra nueva investigación sugiere precisamente lo contrario. El problema real es que los niños negros están mal representados en las clases de educación especial cuando se comparan con niños blancos con niveles académicos, comportamiento y recursos familiares económicos similares.
La creencia de que los niños negros están sobrerrepresentados en la educación especial está llevando a intentos equivocados por cambiar la política. Para señalar el supuesto prejuicio racial en la ubicación en la educación especial, el Departamento de Educación de los Estados Unidos está pensando en adoptar un estándar único para todos los estados de lo que constituye una cantidad permisible de sobrerrepresentación de niños pertenecientes a minorías.
Si los promotores bien intencionados pero malinformados consiguen arbitrariamente limitar la ubicación en programas de educación especial basados en demografía racial, aún más niños negros con discapacidades se verán privados de servicios beneficiosos.
Los niños negros enfrentan un doble enjuiciamiento cuando se trata de tener éxito en el colegio. Es mucho más probable que sean expuestos a factores de riesgo gestacionales, ambientales y económicos que con frecuencia resultan en discapacidades. Pero es menos probable que los niños negros sean informados de que tienen discapacidades o que reciban tratamiento que los niños similares pero blancos.
Un 65 por ciento de niños negros, comparado con un 30 por ciento de niños blancos, viven con familias que tienen ingresos por debajo del 200 por ciento del nivel de pobreza. Desde 1985 al 2000 un 80 por ciento de niños negros crecieron en barrios desfavorecidos caracterizados por el desempleo, la segregación racial, la pobreza, hogares con padre o madre solteros y subsidiados.
El 36 por ciento de los niños negros de zonas marginales tienen niveles elevados de hierro en la sangre. La cifra para niños blancos en los suburbios es sólo 4 por ciento. Es dos veces más probable que los niños negros nazcan prematuros y tres veces más probable que sufran de síndrome alcohólico fetal.
En un estudio publicado hoy, informamos que la falta de diagnósticos para niños negros ocurre con cinco condiciones de discapacidad para las cuales normalmente se ofrecen servicios especiales: dificultades de aprendizaje, deficiencia del idioma o del habla, discapacidades intelectuales, deficiencias de salud o alteraciones emocionales. Desde el comienzo del kínder hasta el final de octavo grado, es menos y no más probable que los niños negros con niveles de desempeño y comportamientos similares sean identificados como con estas discapacidades.
De hecho nuestro estudio hizo control estadístico para muchos posibles factores que podrían explicar estas disparidades. Ejemplos incluyen diferencias en logros académicos, comportamiento, género, edad, peso al nacer, estado civil de la madre e ingresos y niveles de educación de las familias de los niños. En contraste, muchos estudios previos reportaron sobrerrepresentación que no había sido ajustado para estos factores. En cambio estos estudios anteriores han dependido de datos escolares o distritales que no hicieron el control adecuado para las diferencias en la exposición a factores de riesgo entre niños blancos y negros.
Puede que sea menos probable que las discapacidades sean identificadas y tratadas en niños negros dado a un mayor grado de reacción por parte de los educadores ante padres de familia blancos. Bajas expectativas en cuanto a las habilidades de los niños negros también puede llevar a algunos profesionales a ignorar los fundamentos neurológicos de bajos logros académicos y comportamientos ‘problema’. Incluso es menos probable que los niños negros que son diagnosticados reciban ayuda. Por ejemplo, a pesar de que es más probable que presente síntomas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, es menos probable que a un niño negro se le dé un diagnóstico de TDAH. Incluso entre aquellos que reciben el diagnóstico de TDAH, es menos probable que los niños negros reciban drogas para tratar la condición.
Lo último que necesitamos es intensificar estas amplias disparidades en el diagnóstico y tratamiento de discapacidades haciendo que los colegios se sientan reacios a enviar a los niños negros a evaluaciones para educación especial por temor a ser acusados de prejuicios raciales.
Los panfletos que describen los procedimientos para la elegibilidad en cuanto a discapacidades en un distrito escolar con frecuencia son redactados con jerga legal que lo hace difícil de entender para los padres. Revisarlos podría hacer más fácil que los padres luchen por sus hijos durante el proceso de evaluación de elegibilidad.

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