
Publicado por Redacción 3 on February 26, 2013
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Archivo AVN
Las cuerdas fueron la familia musical invitada para este 26 de febrero. Violines, viola y violonchelo reprodujeron desde la Serenata Nocturna de Mozart hasta la Danza Húngara de Brahms para deleitar a los 44 los niños de 4 a 15 años que de lunes a viernes hacen vida en la Escuela Bolivariana de Diversidad Funcional e Intelectual Modelo del Norte, ubicada en San Bernardino, Caracas.
Cinco músicas de la Orquesta Sinfónica de Venezuela estuvieron a cargo de la visita a través de la cual los niños pudieron conocer las familias que integran la música de cámara, sus funciones y sonidos particulares, así como su integración para crear las más hermosas sinfonías musicales.
La dirección de la Danza Húngara del alemán Johaness Brahms no estuvo a cargo del director habitual. Fueron los niños, quienes batuta en mano, imprimieron su particular ritmo a la interpretación de esta pieza icónica de la música clásica.
Y es como explicó la titular del Ministerio de Educación, Maryaan Hanson, a través de la música, tanto la clásica como la autóctona, se desarrolla el pensamiento estético de los niños y las niñas, estrategia fundamental en el desarrollo de la Educación integral con perspectiva liberadora, una educación que, en esencia está puesta al servicio del Buen Vivir.
Desde los más pequeños hasta los más grandes se acercaron maravillados a palpar con sus propias manos los instrumentos de cuerda que llenaron de música esta mañana de martes en el plantel educativo. No es la primera vez que reciben la visita de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, patrimonio artístico por ser la más antigua no sólo del país sino de América Latina, con 83 años de trayectoria.
Ya las familias de viento en madera y viento en metal han estado en esta Escuela, presta a recibir a la familia que falta: la de percusión. Finiquitadas las visitas, la Orquesta Sinfónica junto al Ministerio de Educación llevarán a cabo una presentación completa a la que asistirán los niños, con el propósito de que observen cómo se acoplan todos los instrumentos conocidos para crear la obra final musical, agregó el presidente de la Orquesta, el clarinetista Alejandro Montes de Oca.
La maestra de este plantel, Mayerlin Villalobos, expresó sentirse muy contenta con la iniciativa, toda vez que no sólo se trata de una actividad recreacional y cultural, sino de un programa con un alto valor pedagógico para los niños con diversidad funcional o intelectual. “Por ejemplo, en el caso de los niños con autismo, notamos de qué manera se relajan escuchando la música, viendo a los músicos, y eso repercute en su nivel de concentración en las actividades, incluso en el desarrollo de habilidades artísticas más adelante”, dijo.
Un popurrí de música infantil venezolana puso fin al recital de más de una hora. A través de los violines, pequeños y grandes recordaron las canciones que han sido protagónicas en los venezolanos de varias generaciones: Los chimichimitos, La Burriquita, Un barquito chiquito y Arroz con Leche.
“Lo que buscamos es sembrar en los niños el valor autóctono de la música venezolana, y también acercarlos a la música universal, la música clásica y al conocimiento de los instrumentos de una manera interactiva, cercana”, indicó Alejandro Montes de Oca.
Como parte del programa La Orquesta Sinfónica de Venezuela va a la escuela, esta institución emblema de la cultura musical en el país ofrecerá este año recitales pedagógicos en 200 escuelas de diferentes estados que podrán ser disfrutados por 155.000 niños aproximadamente.
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