Autoestima es un término que se ha hecho muy popular en los últimos años y que la gente utiliza con frecuencia, tal vez sin una cabal comprensión de su significado y lo que representa en nuestras vidas. He escuchado a personas decir: “tengo la autoestima en el piso”; “esa relación acabó con mi autoestima”; “el maltrato que he recibido desde la niñez me ha provocado que mi autoestima sea baja”; y así podría poner infinidad de ejemplos. De manera concisa, puedo apuntar que la autoestima es el conjunto de conocimientos que uno tiene acerca del mayor o menor valor de su propia persona. Es el juicio personal de valía, que es expresado en las actitudes que el individuo adopta hacia sí mismo.
La autoestima elevada aporta equilibrio personal, mientras que la escasa autoestima provoca mayor vulnerabilidad emocional. En este sentido se ha relacionado la misma con la tolerancia al estrés: mientras mayor nivel de autoestima tenga una persona, mayor será su posibilidad de enfrentar situaciones estresantes y responder mejor a las exigencias del medio en que se desarrolla. O sea, que el nivel de autoestima del sujeto, matiza el tipo de respuesta y de afrontamiento que presenta en situaciones de estrés.
La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar. Aproximadamente es a partir de los cinco años en que comenzamos a formarnos una idea de cómo nos ven nuestros mayores (ya sean los padres, otros familiares, los maestros, y otras figuras significativas). También nos preocupamos por cómo nos ven los compañeros de escuela, los amigos, y otras personas con las que nos relacionamos.
La autoestima es algo secreto, personal e íntimo. Unos padres que tengan una tendencia negativa en su forma de ver la vida, afectan a los niños. El crecimiento en la familia es una fase muy importante, porque desde muy pequeño el ser humano comienza a desarrollar una idea de sí mismo, por lo que si un niño, mientras está jugando con otros, se cae y se rompe la ropa, y su madre le dice "eres un desastre", será esta la percepción que tenga de su personalidad.
En consecuencia hoy en día existen adolescentes y jóvenes, que tienen una autoestima baja, al ser preguntados por los motivos de esta mala valoración de sí mismos responden que son nerviosos y malos estudiantes, ya que esto es lo que han oído desde pequeños.
La manera de percibirnos y valorarnos repercute en nuestras vidas y va pautando nuestro modo de proyectarnos en diferentes contextos y situaciones, con mayor o menor seguridad y capacidad. Una persona que no tiene confianza en sí misma, ni en sus propias posibilidades, tendrá problemas para desarrollarse y enfrentar conflictos. Esta falta de confianza puede deberse a experiencias que así se lo han hecho sentir, como la que expliqué de la madre que desvaloriza al niño por romperse la ropa durante el juego; o por mensajes de reforzamiento positivos o negativos trasmitidos por personas importantes en sus vidas. Los mensajes de reforzamiento positivo alientan y estimulan, los mensajes de reforzamiento negativo denigran, inhiben y provocan percepción de fracaso.
Otra de las causas por las cuales las personas llegan a desvalorizarse, es porque se les compara con los otros, con un hermano o un compañero de clases; destacando de éstos las virtudes en las que son superiores; así el comparado desventajosamente siente que no llega a los rendimientos que otros alcanzan, lo que refuerza sentimientos de incapacidad; creen que su existencia no tiene una finalidad, un sentido y se sienten incapaces de otorgárselo; sus seres significativos los descalifican y con ello no pueden comprender que todas las personas son diferentes, únicas e irrepetibles, por lo que se consideran menos que los demás. Eso va resquebrajando la posibilidad de la conformación de una buena autoestima.
Es preciso recordar que los seres humanos van creciendo y formando su personalidad dentro del ambiente familiar, que es el principal grupo que influye en la formación de la misma, conjuntamente con la escuela, ya que tanto una como la otra, incorporan valores, reglas y costumbres que a veces pueden ser contraproducentes. La autoestima implica, ya lo he mencionado, aprender a querernos y respetarnos, es algo que se construye o reconstruye por dentro. Y en esto es decisivo el ambiente familiar en el que estemos y los estímulos que este nos brinda.
Una persona con baja autoestima suele ser insegura, desconfía de sus propias facultades y a veces se resiste a tomar decisiones por miedo a equivocarse. Además, necesita de la aprobación de los demás pues por lo general tiene muchos complejos. Suele tener una imagen distorsionada de sí, tanto en lo que se refiere a rasgos físicos, como de su valía personal o carácter. Todo esto le produce un sentimiento de inferioridad y timidez a la hora de relacionarse con los demás. Le cuesta hacer amigos nuevos y está pendiente del qué dirán o pensarán sobre él o ella, pues tiene un miedo excesivo al rechazo, a que se le juzgue mal y se le rechace y abandone. La dependencia afectiva que posee es resultado de su necesidad de aprobación, ya que no se quiere lo suficiente como para valorarse positivamente.
Renny Yagosesky, autor del libro "Autoestima en palabras sencillas", considera que la autoestima es una función del organismo y un recurso integral y complejo de autoprotección y desarrollo personal. Es un constructo que trasciende la idea básica de autovaloración, y aunque la incluye, va más allá e incorpora aspectos biopsicosociales. Las debilidades de autoestima afectan la salud, las relaciones y la productividad, mientras que su robustecimiento potencializa estos elementos.
El profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva Cork, Luís Rojas Marcos, considera que la autoestima es como el colesterol, hay una buena, que es la capacidad personal para conseguir los objetivos en la vida y relacionarse con los demás, y hay otra mala, la muy alta, que llega a resultar negativa, es la que pueden tener los dictadores, los maltratadores, los acosadores en los colegios, y otras personas que sin llegar a la violencia física, se creen superiores y subestiman a los demás.
Según como se encuentre nuestra autoestima la misma puede ser motivo de éxitos y fracasos en nuestras vidas. Una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de sí mismo, potenciará la capacidad de una persona para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja llevará a los sujetos a la derrota y el fracaso.
Quizás el aspecto más importante de la personalidad de cada uno es el concepto y valoración que tenemos de nosotros mismos, el que influye mucho en nuestra vida y en nuestra conducta. El mejoramiento de uno mismo empieza por el mejoramiento del concepto y la valoración que tengamos de nosotros mismos.
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