En el año 2004, obtuve una beca para viajar a Cuba, fue un mes de perfeccionamiento en resolución de problemas matemáticos. Pude compartir con académicos de la universidad de Matanza Camilo Cienfuegos. Un claustro de docentes de gran calidad, que demostraron que las matemáticas también pueden ser una asignatura humanista, todo está en la forma en que se puede gestionar las clases. Cuando llegamos al hotel el primer día los profesores nos estaban esperando en el hall y fue increíble cuando nos saludaron por nuestros nombres y nos preguntaron por nuestras familias, ese gesto demostró la calidez y la preocupación por sus alumnos, fue la primera lección que aprendimos los 20 docentes que representábamos a distintas regiones de todo Chile. La preocupación por nuestros educando fue en mensaje que se mantuvo durante todo el tiempo del perfeccionamiento. Un profesor nos decía, “si no conozco la vida familiar del niños como me entero que tiene todas las posibilidades de aprender”. Otro aspecto que es enriquecedor en estos viajes es el contacto con los profesores que hacen clases en las distintas escuelas que visitamos, profesores que no tienen temor a que entremos a su aulas y podamos observar como hacen una clases; con participación, con mucha creatividad y el mínimo de recursos, no podemos evitar comparar nuestra realidad de recursos y materiales con los de ellos, es totalmente distinto, sin embargo la escases les ha dado la oportunidad de crear, innovar y reutilizar todo lo que tienen.
Es impresionante encontrar que en Matanza un pueblo al norte de la Habana, alumnos conozcan tanto de Nuestros Premios Noveles, de nuestra historia como país, y no tan solo de Chile si no que de Latinoamérica en general. Es hermoso escuchar a niños cubanos recitar poesía de Gabriela Mistral. Emociona. Cuándo se está en Cuba, uno siente que hay un país en su totalidad que está en función de una buena educación para sus hijos, de hecho en el trayecto entre el aeropuerto y la universidad hay un cartel que dice “seremos el país más culto para el 2020”.
En el 2010, con un grupo de profesores de Coyhaique, viajamos motivados por aprender de la experiencia Cubana en atención a niños con Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad, quedamos asombrados de la forma en que se integra Salud con Educación para ayudar a los niños que tienen esta diferencia, como son capaces de organizarse y de atender gratuitamente desde el área médica y desde el área educativa.
Para el año 2013, otro grupo de profesores de Coyhaique viajará a Cuba a vivir esta experiencia, a aprender de excelentes profesionales, a observar clases y estar con los niños en sus aulas, a comprender una realidad muy distinta a la nuestra que nos lleva a valorar lo que tenemos, a compartir con profesores que atienden a niños con Necesidades Educativas Especiales y entender que se puede hacer una pedagogía inclusiva, y que podemos hacer de la educación una oportunidad para todos los niños y no tan solo para los aventajados o los que tienen recursos. Será una oportunidad de ampliar nuestro horizonte y por supuesto de crecer como profesional.
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