Páginas que tengo en inetrnet

jueves, 16 de agosto de 2012

Destruir es mucho más fácil que construir.

Destruir es mucho más fácil que construir. En la vida cotidiana, puede resultar angustiante no entender de qué se trata la construcción de un país, de una sociedad y sobre todo de un proyecto político-económico; más aún, cuando no se cuenta con la capacidad de ver las cosas de manera dialéctica y cuando no se puede entender que todo se basa en opuestos, que es necesario trascender de lo cuantitativo a lo cualitativo, así como entender las negaciones sobre las propias negaciones. 

De esto se aprovecha el pensamiento de derecha, debido a que; por un lado, intelectualmente fuimos programados (digamos capacitados) para pensar desde la superficialidad y no desde lo dialectico-materialista. Por ello, la cantidad de sucesos y propuestas que están llevando a este país a una transformación importante del capitalismo al socialismo, solo es posible entenderlo cuando se ha llegado a un nivel de pensamiento sensible a esta manera de mirar. 

Pretender que el socialismo se responsabilice de los resultados de una sociedad que fue construida desde la violación, la destrucción, la hegemonía y la dominación a los que fueron sometidos nuestros aborígenes, es pretender que para ello debamos acabar (destruir) con todo lo que materialmente recibimos, (tal como lo hace la derecha) para entonces desde cero, construir la sociedad socialista. 

El asunto, es que el socialismo del siglo XXI se propone, entre otras cosas, la transformación de la sociedad alienada por la dominación y no su destrucción, construir con la sociedad que heredamos y así devolver de manera democrática lo que le fue quitado al pueblo, no quitándole a unos para darle a otros (como quieren hacer creer), sino generando las condiciones adecuadas para que la distribución de las riquezas sea lo más justo posible.

En ese proceso de transformación de la sociedad, ha sido necesario, en primer lugar: capacitar, educar, e incluso alfabetizar, por cuanto las condiciones hegemónicas necesitaban mantener al pueblo lo más atado posible, y no permitirle la educación era la mejor manera de lograrlo. 

Por otro lado, ha sido necesario humanizar, pero no con un humanismo que acepta la pena de muerte, sino con un humanismo que reconoce en el otro un igual y ésta ha sido una de las tareas más difíciles, debido a que otra de las misiones del capitalismo era sembrar el odio entre la misma población, de modo que cuando nos mataran a un hermano, a un vecino o un amigo, la respuesta fuera “se lo merecía”. 

Es aquí donde el tiempo parece jugar en nuestra contra, porque sacar estos sentimientos y estas formas de dominación instauradas en el pensamiento, no es tarea fácil; como tampoco lo ha sido resolver todas las cargas heredadas de esa estructura social. La delincuencia, por ejemplo, es el resultado de una sociedad que creció desde el odio y desde la desigualdad; por ello, pretender que estos problemas estructurales y bien pensados en el capitalismo, se resuelvan de la manera en que se resuelven los problemas en la derecha, es no entender lo que significa el socialismo.

Muchas veces, he escuchado a personas de derecha proponer soluciones, saltan de inmediato paños de agua que no resuelven de ninguna manera el problema y que, por otro lado, instauran un estado de consumo que elimina lo que no sirve, como si los seres humanos y los derechos de esos humanos fueran un asunto que se quita de un lado para eliminar el problema. 

En la derecha, se insiste en mirar las cosas desde los efectos y no desde las causas, no le conviene que la gente piense en la situación histórica que generó que esas condiciones llegaran a ese punto, ¿a quién le sirve que así sea? y, sobre todo, se pretende que los 500 años de dominación (que incluso aventajaron las ideas libertadoras de Bolívar) se resuelvan en 13 años de gobierno socialista.

Estamos en un momento estelar en nuestro país. Evidentemente la suerte está echada y la derecha está desesperada por destruir el cambio que se ha construido en la revolución bolivariana, un cambio que en tiempo record ha logrado condiciones de igualdad jamás pensadas en este país y, sobre todo, envidiadas por los que antes se hacía llamar países del primer mundo, pero que en la actualidad, la crisis que viven se encarga cuestionar esa verdad que nos vendieron como absoluta. 

No podemos perder lo que hemos alcanzado en este proceso, que visto políticamente es mucho más que un gobierno que promete progreso; se trata de seguir caminando en un proceso que se construye y reconstruye a sí mismo -no un estamos mal pero vamos bien, como la célebre (no por buena sino todo lo contrario) frase de Petkoff- mientras aplicamos políticas emanadas de intereses imperialistas; se trata de hacer juntos, cambiar juntos, superar juntos los problemas producto de la alienación y en ese hacer, transformar-nos para superar la pobreza, la ignorancia y la dominación. Entonces, es cuestión de hacer, de superarnos a nosotros mismo como sociedad, de superar todos los ejemplos posibles de sociedades socialistas y siempre recordando a Simón Rodríguez, inventar… las soluciones que les sirvan a todos

No hay comentarios:

Publicar un comentario

POR FAVOR REALIZA UN COMENTARIO SERIO